EL CAIMÁN DE SANARE
Foto de Miguel Ángel Ruíz

EL CAIMÁN DE SANARE

A parte del caimán del Orinoco y de la caimana de Faoro, existe en Venezuela otro caimán de gran fama. Es el Caimán de Sanare. Un caimán de mentirita. Un caimán cuentero muy querido y admirado cuyo nombre verdadero era José Humberto Castillo, aunque hay quienes dicen que era Alberto. Un caimán que conocía de encantos y hablaba el mismo lenguaje que las plantas y los animales. Además, poseía una prodigiosa memoria e imaginación y un particular estilo de narrar y cantar. Siempre afable, con una sonrisa y un cuento entre labios, lucía una larga y frondosa barba. De delgada figura y paso ligero, solía cubrir su cabeza con un viejo sombrero de cogollo ala ancha, llevar en el pecho un mapire terciao y un cuatro entre las manos.

Supe del Caimán de Sanare por allá por los años 70 del pasado Siglo, durante un encuentro organizado por la extinta Fundación de la Cultura Popular de Venezuela. Uno de sus cuentos de entonces era el de una lámina de zinc en la que él, supuestamente, llegó volando a Sanare y que yo imaginaba como una alfombra mágica reflejando la luz tropical. El Caimán solía contar que le decían así desde una vez que se comió de un solo bocado una papa enorme. “De a kilo”. Al parecer, el hecho ocurrió durante un concurso de “comelones” organizado por el cura del pueblo. Al principio no le gustó que lo llamaran caimán, porque le parecía un animal muy “jocicón”, pero con el tiempo se acostumbró. Sin embargo, hoy en día “El Caimán” es uno de los emblemas de Sanare. Un hermoso pueblo enclavado en las serranías del estado Lara, en Venezuela. Además, es constantemente homenajeado por cuentacuentos y narradores orales dentro y fuera del país.

Cuando al Caimán le preguntaban dónde había nacido, él solía responder:

“En las Rositas jue onde yo dejè el ombligo, onde llaman El Manantial; jue onde nací el 3 de Enero de 1.937. Mis papás se llamaban Juan Gregorio, Goyo y María Elena Castillo. Habían tres algarrobos y una úbeda del lao abajo. Las Rositas era muy bonita. Se lograba la comía: El maíz, la batata blanca y moraa. La yuca, la auyama, la carota chivata, gabilana, tronconera rastrojera; eran semillas indígenas; el quinchoncho y los Chicharos. Se criaba chivos, ovejas y ganao”.

El Caimán fue un hombre de muchos oficios, pero ante todo, un trabajador del campo.  Amante y defensor de la naturaleza. Sin embargo, como él mismo contara en una ocasión, el echá cuentos era lo que mejor se le daba y lo que más beneficios le dejaba. Trabajar de jornalero no le compensaba y siempre andaba endeudado, así que se decidió por el cuento. Y como bien escribió Juan Ramón Escalona:

“Aunque nunca aprendió a escribir, era todo un literato, sus cuentos han llegado más allá de lo imaginable, y aún después de ido, seguirá vivo en sus relatos, los duendes, las colas de perros y los bachacos son la herencia de nuestro ‘Caimán”.

Como prueba de su innegable talento recibió muchos reconocimientos y condecoraciones, entre ellas la que le otorgara el Festival Folklórico de la XIV Feria Internacional de Barquisimeto en el año 1982; El premio Chamán de Narración Oral Escénica en el año 1989. Ese mismo año se celebró en su honor y bajo su nombre el Primer Encuentro Nacional de Narradores Orales “El Caimán” y recibió la Condecoración al Merito que otorgada por el Concejo Municipal del Municipio Andrés Eloy Blanco. En el 1990 es nombrado Profesor Honorario y Padrino de la Promoción de Bachilleres de la Unidad Educativa Sanare.

Desde 1993 fue reconocido como “Hijo Ilustre” de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo. Dos años después, en 1995, es homenajeado por la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela y condecorado por El Ballet Folklórico Juvenil del Estado Lara. También fue reconocido como Patrimonio Cultural Viviente del municipio Andrés Eloy Blanco del estado Lara.

Fue gracias a Renato Agagliatte, el bibliotecario y promotor cultural de Sanare, que este caimán cuentero comenzó a ganar reconocimiento oficial y comunitario. Renato, junto a los hermanos Juan José y Juan Ramón Escalona, lo apoyaron, promovieron, recopilaron y publicaron sus cuentos y en 1998, apareció “Sin decí una garra e´ mentira”. Un libro que recoge varios de esos cuentos y que fue reeditado en el 2010, el mismo año de la partida del Caimán.

Portada del libro

Si además de leer sus cuentos quieres conocer al Caimán de Sanare de “verdaita”, te recomiendo ver el documental Solo, pero acompañao, realizado por mis amigos José Roberto Levi y Maurizio Liberatoscioli en 2001 para la serie de TV “Vidas enraizadas” de la Universidad de Colima, México.

A continuación, uno de los tantos cuentos del Caimán, “Cuando me despida de este mundo”

Después de la muerte uno vuelve a nacé en otra naciente, en espíritu. Cuando yo me despida de este mundo, les pido que me lleven con música, cuentos y alegría. Lo mío es la alegría. El cuento es la vida mía; que vengan too´ los grupos, too´ las agrupaciones con la que he colaborao. Que me despidan con la música del folklor de aquí ¡toa’ clase e música” yo no tengo distinción. La única música que no me gusta es la inglés, porque no la comprendo, parecen grillos; música de América sí, porque la comprende uno.

Que vayan los niños con flores y que me las tiren ahí ´onde me vaya a enterrá. Sea onde sea. Ese día puen recordá o echá mis cuentos, si se los saben de memoria; será hasta muy bonito, porque uno se va despidiendo de este mundo. En mi entierro voy a ir alegre, bailando. Y les digo que se porten bien; el chichaque no me gustaría. Si no hay gente, yo me pongo a llorá… la gente es el mejor homenaje…

Para leer otro cuento del Caimán de Sanare
http://sanarecaiman.blogspot.com

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Beatriz Bermudez Rothe

Antropóloga, creadora multidisciplinar, escritora y editora venezolana.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Jose Avendaño

    Gracias por contribuir a recoger todas estas hermosas historias y personajes de una manera sencilla y amena. Felicitaciones ❤️

    1. ¡Gracias amigo!El video fue realizado por dos de nuestros compañeros de la
      Rábida, Roberto, de la Universidad de Colima, y Maurizio. Espero que también tengas
      la oportunidad de disfrutarlo.

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