LA CAIMANA DE MARÍA CRISTINA DA FONSECA

LA CAIMANA DE MARÍA CRISTINA DA FONSECA

Existen muchas historias sobre caimanes, cocodrilos, babas y otros lagartos. Algunas de ellas son muy tristes y dramáticas; otras, muy divertidas. También se han publicado numerosas obras literarias, entre ellas muchos cuentos infantiles, escritos por distintos autores y en diferentes idiomas, en los que estos animales son los personajes principales. Dado que mencionarlos a todos sería una tarea agotadora, pues realmente son incontables, me limitaré a escribir breves reseñas sobre aquellos que más me gustan y que me han impresionado por su calidad o por el impacto que han tenido en la memoria popular.

Empezaré por el primer cuento infantil que apareció en honor a la famosa caimana de Faoro. Esto ocurrió en Chile, en 1996, bajo el mismo título que ya conocemos: LA CAIMANA

il

Ilustración de Mónica Leyton

Su autora fue María Cristina da Fonseca (f. 2006), destacada abogada, escritora y activista chilena, quien se vio obligada a abandonar su país en 1973 a raíz del golpe militar contra Salvador Allende. Un año después llegó a Venezuela, uniéndose así a otras trescientas mil personas de origen chileno que arribaron a nuestro país en busca de refugio durante aquellos años de dictadura.

María Cristina y su familia se instalaron en el estado Zulia, donde vivieron durante aproximadamente catorce años. En ese tiempo desarrolló una fructífera actividad comercial e intelectual, dedicándose, entre otras labores, a la literatura y al arte popular.

Fascinada por nuestra geografía, viajó extensamente por el territorio nacional y, según sus propias palabras: «Sin la naturaleza y la exuberancia de Venezuela, yo nunca habría escrito como lo he hecho ni lo que he escrito. Literariamente, vivir en Venezuela fue decisivo para mí».

https://revistaarchivosdelsur-entrevistas.blogspot.com/2019/09/entrevista-maria-cristina-da-fonseca.html

María Cristina da Fonseca. Imagen tomada de Internet.

En 1988, da Fonseca regresó a Chile para participar en el proceso de democratización política y se incorporó a diversos movimientos sociales. Fue entonces cuando se vinculó con la editorial feminista Cuarto Propio, donde publicó varias de sus obras y dirigió las colecciones de literatura infantil y juvenil. Asimismo, durante esos años formó parte de la directiva de Delantú, organización promotora de la lectura, y de la sección chilena de IBBY (International Board on Books for Young People). Como escritora, participó en numerosos encuentros y eventos literarios, tal como lo registra Araceli Otamendi en el blog de la revista Archivos del Sur.

La caimana, de María Cristina da Fonseca, ilustrada por Mónica Leyton en una cuidada edición —hoy descatalogada y muy difícil de conseguir—, comienza así:

«Cabrutas tiene dos calles, tres almacenes, un hospital, una escuela, una plaza repleta de loros y perezas, treinta hermosas casas de techos de caña y muchos, muchos mangos y palmeras. Allí todos se conocen y son amigos o enemigos desde chicos. Pero el más popular fue siempre Faoro, el dentista».

A mí me gusta imaginar que María Cristina conoció la historia de la caimana de Faoro por boca de terceros durante alguno de sus viajes por Venezuela. Pienso que no tuvo la oportunidad de conocer personalmente a ninguno de los dos ni tampoco de indagar más allá, tal como me ocurrió a mí. Quizás por esa razón ubicó la historia en Cabruta y no en San Fernando de Apure.

Por otra parte, se sabe —o al menos se cuenta— que uno de los elementos más llamativos de aquella «leyenda urbana apureña» eran los dientes de oro que lucía la caimana. María Cristina pudo haber deducido de ello que Faoro era un dentista de pueblo. Sin embargo, aunque Faoro elaboraba dientes de oro y quizá llegó a extraer algunas muelas, en realidad no era dentista.

Conviene agregar que el caso de Faoro y su caimana no es el único documentado en Venezuela en el que una persona o una familia adopta un caimán o un cocodrilo como mascota. Existen varios ejemplos similares. También los hay en otros países del mundo.

Si bien la historia de la caimana de Faoro es uno de esos casos que tienen un «final feliz», por llamarlo de alguna manera, muchos otros han terminado en tragedia. Son historias de animales víctimas de maltrato o abandono, o de ejemplares que terminaron atacando a quienes alguna vez los acogieron. Eso dicen, eso cuentan...

Quienes deseen conocer la versión de María Cristina pueden acudir a YouTube, donde encontrarán un video realizado por Producciones Radio Arcoíris en diciembre de 2011, disponible en el canal de Leopoldo Martín Ramos.  https://youtu.be/0Blaxm_wCXM?si=7IV6igDK0coUBWJb

Regresar al blog

Deja un comentario